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Rafael Torrado

Co-founder & Chief Executive Officer

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Cuando la IA dibujó una botella de Heinz sin que nadie se lo pidiera

Heinz pidió a una inteligencia artificial que dibujara 'ketchup' sin mencionar ninguna marca. El resultado validó 150 años de posicionamiento de la forma más inesperada.
Duotone technical with watercolor: A robot arm (protagonist) delicately holding a paintbrush, mid-stroke creating a Heinz ...

Cuando la IA dibujó una botella de Heinz sin que nadie se lo pidiera

En 2021, mientras el mundo del marketing se volvía loco experimentando con inteligencias artificiales generadoras de imágenes, un equipo creativo en Heinz decidió hacer un experimento tan simple como brillante: pedirle a DALL-E que dibujara «ketchup». Nada más. Sin mencionar marca alguna. El resultado fue tan contundente que convirtió a la IA en su mejor validador de marca.

El momento perfecto para un experimento audaz

Corría 2021 y OpenAI acababa de lanzar DALL-E, una inteligencia artificial capaz de generar imágenes a partir de descripciones textuales. Marcas de todo el mundo empezaban a jugar con estas herramientas, creando contenido visual automático, probando nuevos conceptos creativos y, seamos honestos, generando mucho material genérico y olvidable.

Heinz llevaba más de un siglo siendo sinónimo de ketchup en gran parte del mundo. Fundada en 1869, la marca había construido un posicionamiento tan sólido que su botella era reconocible incluso sin etiqueta. Pero en la era digital, donde la atención dura segundos y las nuevas marcas emergen constantemente, ¿cómo demostrar que tu dominio del mercado sigue siendo absoluto?

La pregunta que nadie más se hizo

La agencia Rethink, trabajando con Heinz Canadá, planteó una pregunta fascinante: si una inteligencia artificial ha sido entrenada con millones de imágenes de internet, reflejando lo que la cultura colectiva piensa sobre cualquier concepto, ¿qué dibujaría si le pides simplemente «ketchup»?

No «ketchup Heinz». No «botella de salsa de tomate». Solo «ketchup». El experimento era riesgoso. ¿Y si la IA dibujaba botellas genéricas? ¿Y si mezclaba diferentes marcas? Peor aún, ¿y si dibujaba productos de la competencia?

Cuando la máquina confirma lo que los humanos ya sabían

El equipo introdujo el prompt en DALL-E y esperó. La primera imagen apareció en pantalla: una botella roja con forma inconfundible, el clásico diseño octagonal, la tapa característica. Era prácticamente una botella de Heinz. Probaron otra vez. Mismo resultado. Y otra. Y otra. Una tras otra, las imágenes generadas por la inteligencia artificial replicaban elementos visuales que cualquier consumidor asociaría inmediatamente con Heinz.

La IA, sin que nadie se lo dijera, había absorbido de internet lo que millones de personas ya sabían: cuando piensas en ketchup, piensas en Heinz. El posicionamiento de marca más antiguo acababa de ser validado por la tecnología más nueva. Era el equivalente digital a preguntar «¿me pasas el ketchup?» y que todos sepan exactamente a qué botella te refieres.

De experimento interno a campaña global

Heinz no guardó el descubrimiento en un cajón. Transformaron esas imágenes generadas por IA en piezas publicitarias reales. Lanzaron anuncios donde mostraban los renders de DALL-E junto al mensaje: «Esto es lo que la IA piensa que es el ketchup. Incluso la Inteligencia Artificial sabe. Heinz is the only Ketchup.»

La campaña se desplegó en múltiples formatos: vallas publicitarias, anuncios digitales, redes sociales. Cada pieza mostraba las creaciones imperfectas pero inconfundibles de la IA, celebrando que incluso una máquina sin preferencias ni sesgos comerciales asociaba automáticamente el concepto «ketchup» con su marca.

El impacto fue inmediato. La campaña generó millones de impresiones orgánicas, cobertura en medios especializados de marketing y publicidad, y un debate fascinante sobre marca, cultura y tecnología. No era solo publicidad inteligente: era una demostración objetiva y difícil de refutar de su dominio categórico, algo similar a lo que logran empresas con estrategias de posicionamiento digital bien ejecutadas.

Lo que esta historia nos enseña sobre el marketing moderno

La brillantez de «Ketchup A.I.» no está en usar tecnología por usarla, sino en entender que las herramientas nuevas pueden servir propósitos inesperados. Mientras otros experimentaban con IA para crear contenido, Heinz la usó como evidencia. La convirtió en un testigo imparcial de su posicionamiento.

Esta campaña demuestra que el mejor marketing no siempre es el más complejo. A veces es cuestión de hacer la pregunta correcta. Y en un mundo saturado de contenido generado artificialmente, usar la inteligencia artificial de forma creativa y estratégica puede ser la diferencia entre ruido y resonancia real.

Porque al final, el verdadero poder de una marca no está en lo que dice de sí misma, sino en lo que el mundo piensa cuando alguien menciona su categoría. Heinz lo sabía. Y ahora, hasta las máquinas lo confirman.

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Fuentes consultadas

Campaña oficial «A.I. Ketchup» de Heinz por Rethink (2021)
Artículos en AdAge, The Drum y Campaign sobre el caso
Documentación técnica de DALL-E (OpenAI)
Análisis de casos en Marketing Week y Adweek

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